{cancún, un solo escenario}


Vivir en Cancún es el sueño de muchos, sobre todo para los que quieren pasar sus días lejos de la contaminación, el tráfico y las largas distancias y buscan un clima cálido, playas y un ambiente relajado, pero también somos muchos quienes nacimos y vivimos en Cancún que anhelamos una ciudad completa en cuanto servicios y espacios de calidad como pueden ser parques, museos, galerías, bibliotecas, centros deportivos, todos con propuestas interesantes en su planeación y calidad, así como calles amigables con el peatón, y una gran apuesta por hacer del espacio público una prioridad.
La falta de visión al no suponer que Cancún fuera a crecer a una gran velocidad, y que fuera tan atractiva para tantas personas que empezaron a llegar de todos lados, hizo que se viera actualmente como la vemos –sin control, desordenada, abandonada, descuidada – en fin, tantos calificativos que podríamos mencionar.
Si tan solo se hubiera respetado el plan original, el cauce natural de su crecimiento hubiera derivado en la ciudad ideal, la que imaginamos cuando caminamos por sus calles, esa donde los centros comerciales estuvieran a las afueras para permitir así que la ciudad viva, como dice en una entrevista para televisión, el reconocido arquitecto mexicano, Teodoro González de León: “lo que es idiota es hacer centros comerciales dentro de la ciudad… porque matas la vida de las banquetas”. Refiriéndose a que los espacios verdes y las calles donde suelen coincidir y cruzarse personas de cualquier estrato social han sido sustituidos por centros comerciales, que son prácticamente un mar de automoviles con tiendas. Esa es la imagen actual de muchas ciudades. Nueva York, por ejemplo, es de las pocas que tiene a toda su gente en las calles afirmaba también en esa entrevista realizada por el periodista Javier Aranda Luna al gran arquitecto González de León.
Y aquí es donde echamos a volar la imaginación, pensando en cómo nos gustaría que esta ciudad se nos presentara y es de la siguiente manera: las calles con árboles que nos protejan del sol, con banquetas que no impliquen tener el riesgo de torcernos el tobillo cuando andamos a través de ellas, donde nuestros pasos nos lleven a admirar murales pintados por artistas que nos alegren la vista, y que en las avenidas principales, encontremos en los locales actualmente abandonados opciones que ofrezcan deliciosa comida, tiendas interesantes de diseño, moda, galerías, librerías, cafeterías, salones de belleza, helados, pastelerías, centros deportivos; todos con una previa planeación que implique un concepto y propuestas originales.
En ese Cancún, avenidas como la Náder, Bonampak, Tankah, Palenque, Uxmal, Yaxchilán, por mencionar algunas, debieran estar rebosantes de vida, de peatones, son las zonas que tienen en nuestro partícular punto de vista más potencial para ser la zona favorita de chicos y jóvenes por su privilegiada ubicación y tiempo de vida. Ni qué decir de la avenida Tulum, que debería ser un paseo obligado para los cancunenses en los fines de semana, pero qué va, no encontramos nada que nos invite a visitarla. Los edificios conocidos como “Brisas” debieran presentarse con un máximo mantenimiento para ser un punto de referencia del aspecto visual del centro de Cancún, estos edificios en nuestra utopía formarían parte de un centro renovado, donde se instalaran artistas, creativos y personas que dieran un giro a nuestro centro haciéndolo atractivo no solo para los que vivimos aquí si no también para los turistas.
De igual forma nos causa malestar ver que se siga construyendo con “inspiración” maya, como lo es la Casa de la Cultura, el gimnasio Kuchil Baxal, o los recientemente “renovados” andadores de la Av. Sunyaxchen que parecen de estilo colonial y que no tiene nada que ver con nuestro presente, también molesta que se hagan cosas a pequeña escala como el Planetario de Cancún, por qué no diseñar y construir en grande, con poderío e impacto. Cancún es una ciudad por su tiempo de fundación muy joven, visualmente tendría que ser lo más moderno del mundo y con tantos jóvenes arquitectos egresados de Cancún, es hora de que se hagan notar.
A Cancún llega gente de todo el mundo para comenzar una nueva vida, una nueva etapa y ninguna zona que se sectoriza es buena, debe haber un equilibrio puesto que las ciudades son organismos vivos, en permanente transformación, y la mejor manera de salvar el legado del pasado es reutilizándolo con inteligencia, el pasado no está peleado con la modernidad y una ciudad ideal es aquella que logra crear un balance en todas sus partes.
Cancún debe redefinirse y afectar de manera positiva a quienes vivimos en ella, logrando satisfacer las necesidades de las personas, desde la seguridad, salud y bienestar. La ciudad ideal depende de cada uno de nosotros, porque cada uno tiene gustos y necesidades diferentes, lo que complica poder definir cómo sería una ciudad ideal, pero esta es la de nosotros. Como todas las cosas que se erigen, la ciudad es el resultado de decisiones que se toman de manera individual y en grupos por lo que una ciudad no se puede predecir y, por ello, la ciudad ideal no existe.

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